El discreto encanto de la burguesía; Luis Buñuel



"Al que camine más rápido, se le hará un primer plano. Porque llegará antes junto a la cámara". Y todo el mundo se puso a caminar muy rápido, porque a todos los actores les gustan los primeros planos. 

-Bulle Ogier (tercera de der. a izq.) en A propósito de Buñuel

El discreto encanto de la burguesía. El título tiene la elegancia y sutileza que caracteriza esta genial obra de Buñuel. Con un humor ligero y amable, Buñuel nos presenta una sátira social en la que tres parejas viven situaciones absurdas al intentar reunirse para cenar. Crea un ambiente surrealista, que con diálogos excelentes y personajes hilarantes te absorbe en la película de inicio a fin.  Creo que la atmósfera ligera y divertida es lo que más me gusta de esta película. Más que contarnos una historia, nos retrata una clase social de manera ingeniosa, al poder satirizarla con una gracia admirable. 

Las situaciones de esta película me recuerdan mucho a una historia que me contó mi hermana alguna vez. A finales de año, cuando la chamba en el gobierno está más pesada que nunca, recibe una invitación por parte del presidente de la república para comer en los Pinos. Una invitación así no se puede rechazar. El tipo de vestimenta: traje sastre. Sale corriendo del trabajo hacia su casa en Coyoacán, para ponerse el único traje sastre que tiene, y salir corriendo hacia el otro lado de la ciudad, en hora pico, para llegar a tiempo a la comida con el presidente. Para su sorpresa, la comida es petit comité de veinte personas. Estaba de visita la Sra. gobernadora de Canadá, quien era la invitada de honor de esta comida.  

Durante la comida, estuvieron sirviendo tequila sin parar, rellenando los vasos sin que se los hubieran terminado todavía. En un punto, entre el plato fuerte y el postre, un invitado, senador de la república, se para con el vaso en la mano y dirigiéndose a la Sra. gobernadora, le dedica una canción. Para la sorpresa de todos, empieza a cantarle a capella. Terminando la canción, todos aplauden, aún un poco incrédulos. Después del aplauso, la gobernadora se para de su silla, le agradece al senador, y le dedica a su vez, una canción al senador. Canta precioso. Todos le aplauden. El presidente pide que le llenen su vaso de tequila, se lo toma de golpe y se para a cantar ahora él, una canción. Vuelven a aplaudir todos, y con un ambiente más ligero y poco formal, se toman el café y postre que ya estaban en la mesa. Pocos momentos después, entra un señor trajeado quien le susurra algo al oído del presidente. Este se para, agradece la asistencia de todos y así como llegaron, son escoltados a la salida. 

Mi hermana regresa a la oficina a trabajar, cuando recibe de su secretaria un fax de parte del gabinete del presidente invitándola a los Pinos a cenar. Ella cree que es una confusión de parte del gabinete, porque ya había asistido a la comida. Lo que le respondieron fue que el presidente se la había pasado tan bien durante la comida que los quería volver a invitar a cenar. 

Llega cansadísima a la cena, al mismo salón en donde comieron, con los mismos invitados, a encontrarse con un grupo de mariachis que contrató el presidente para ambientar la noche. 


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