El Color de la Granada; Parajanov, 1968.









Considerada  por Fellini como la mejor película de la historia, El color de la granada se ha convertido en un clásico del cine vanguardista. Es un ejercicio fotográfico con unos encuadres muy equilibrados y geométricos. Generalmente frontales, se despliega mucha información y movimiento dentro del plano. La escenografía está compuesta por muchos retablos religiosos y simbolismo. Constantemente hace evidente la presencia de dualidades. El hombre y la mujer. El cielo y la tierra. El pasado y el presente. La vida y la muerte. Estas dualidades, en especial el tiempo, quedan conectadas con la presencia del péndulo. 

A pesar de haber visto el documental que nos "inicia" de cierta manera en la película, yo viví una experiencia estética más que simbólica ya que carezco conocimientos culturales que exige esta obra para su comprensión. 


Obras bañadas con simbolismo de una artista mexicana: 







También ella se obsesiona por la dualidad:




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